Miércoles, 07 Noviembre 2018 12:28

Burocracia sindical: la patronal adentro del sindicato

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La burocracia sindical está muchas veces conformada por trabajadores que representan los intereses de la patronal o, directamente, por los jefes de los distintos sectores, generalmente cercanos a oficinas de Personal o Recursos Humanos. Es más, su crecimiento en el ámbito laboral está, en la mayoría de los casos, directamente relacionado con su crecimiento en el ámbito sindical.

La burocracia: Hacen que Hacen

Es importante también que entendamos cuales son las funciones que cumplen estos burócratas que ocupan el Sindicato: representar los intereses de los trabajadores y al mismo tiempo contenerlos. Es decir, representan ciertas necesidad o reivindicaciones de los trabajadores, pero no van a permitir que superen ciertos limite o que los consigan de forma autónoma, por fuera de la estructura sindical que ellos controlan. Por ejemplo, van a luchar por un aumento salarial pero no por uno que sea igual a la inflación, sino por uno por debajo y en cuotas, que no supere un promedio pre-establecido con el gobierno y/o la patronal. Esta es otra de sus características fundamentales: se adapta a las necesidades políticas y económicas del gobierno de turno y de los empresarios. Obviamente no lo hace de manera gratuita, sino a cambio de grandes beneficios, ya sean cargos en una lista, fondos para las obras sociales, millones de pesos, impunidad en la justicia, etc. En los niveles más bajos de la estructura, estos beneficios pueden ser tanto materiales como simbólicos; desde no tener que ir a trabajar o no tener tareas asignadas hasta cobrar más por desarrollar exactamente la misma tarea. Incluso, en muchas oportunidades deciden quién se incorpora a trabajar y quién no. Es por esta última característica mencionada, su dependencia absoluta del Estado, que muchas veces, con el paso de los años, podemos ver cómo defienden intereses, que, en principio, parecen opuestos. Es la burocracia sindical la que apoyó y favoreció la tercerización laboral (incluso lucra con la misma) pero es la que, según el contexto, pide el pase a planta permanente. Es la que pide mejores condiciones de trabajo, pero la que firma Convenios Colectivo que cada vez ceden más derechos.

La burocracia sindical también hace que "lucha". Estas dos funciones que mencionábamos más arriba, en momentos de crisis económicas como las actuales agudizan sus contradicciones. Es por eso, que para no perder la legitimidad que poseen ante sus bases, y buscando evitar que surjan nuevos burócratas que quieran ocupar su lugar, no les queda otra alternativa que salir a luchar. No con el objetivo de ganar un conflicto, si es que tiene la fuerza para hacerlo, sino para descomprimir el malestar entre los afiliados. Sin embargo, van a ser cuestiones aisladas, sin un plan de lucha escalonado, que busque la mayor participación posible de los compañeros con el objetivo de triunfar en el conflicto. Y ante la mínima concesión de la patronal, o cuanto sientan que no van a pagar un costo político, buscaran desmovilizar y volver al orden establecido.

¿Centrales obreras?

Podemos mencionar como ejemplo la constante postergación de Paros Generales por parte de la CGT. No solo que lo posterga lo máximo posible, sino que cuando los convocan, son “paros domingueros”, ya que buscan que los trabajadores se queden en sus hogares sin hacer nada. También podemos mencionar como parte de la CGT y algunos sectores de una de las CTAs, luego de las históricas jornadas por la legalización del aborto y en pleno debate por la aplicación de la Educación sexual Integral (ESI), deciden ir a Lujan, dando una importancia primordial a la Iglesia, la cual viene siendo cuestionada con cada vez más fuerza por gran parte de la población. El objetivo es claro: desmovilizar. Quitar del centro de la escena a los trabajadores y trabajadoras, tratando de ocultar el lugar protagónico que tiene la organización y la lucha en defender los puestos de trabajo y los derechos laborales.

De manera distinta podemos ver a las CTAs, que llaman casi de manera constante a Paros o Movilizaciones (ambas instancias suelen ser pequeñas), sin embargo las mismas son planteadas de manera aislada, sin ser parte de un plan de lucha que las englobe y desalentando la participación de los trabajadores/as de base de los distintos sectores. Estas movilizaciones suelen ser protagonizadas principalmente por la estructura del sindicato, alentando la desmovilización. Además, gran parte de las mismas suele estar relacionada a las necesidades partidarias y electorales del PJ y no a los intereses de todos y todas las laburantes.  No está de más mencionar que por consecuencia de esto, la CTA se encuentra partida en tres, lo cual implicó que en este año haya tres elecciones, las cuales se encuentran impugnadas mutuamente. Por cuestiones como esta resulta un absurdo poner como principal consigna la “unidad”, ya que la realidad demuestra que a pesar del brutas ajuste, lo que se prioriza es la disputa por el aparato, la caja y las elecciones del 2019 y no enfrentar al gobierno

Por caminos distintos se llega al mismo resultado: Centrales que priorizan los intereses de sus conducciones y el de los partido políticos que integran. Dejando de lado los intereses comunes de todos los trabajadores, más allá de su identidad política. No fomentando la participación de los trabajadores en las movilizaciones (uno haciendo que se queden tomando mate en su casa y otros solo haciendo participar a los delegados) y mucho menos aún, decidiendo de manera democrática las instancias de lucha.

 

Los desafíos y las tareas

Nuestro objetivo es poder entender el funcionamiento de la burocracia para poder liberarnos de ella y recuperar nuestras herramientas gremiales. Para lograrlo, hay que participar de la vida gremial y dejar en claro cuáles son las tareas que ellas llevan adelante. Para esto, es necesario democratizar a las mismas, intentando que la mayor parte de los compañeros participen, discutiendo y decidiendo en Asamblea todo lo que consideremos necesario, nunca dejando de lado la independencia política. Pero es un proceso largo que no se da de un día para otro. Ejemplos de persecución contra la organización independiente, tanto de la patronal como de la Burocracia Sindical, son recurrentes en este contexto de embrionaria respuesta ante el ataque de la clase dominante. Más aún en las puertas de un año electoral. 

El desafío es enorme. La responsabilidad y el deber de llevarlo adelante, también. Comenzar a agruparnos es una primera tarea. Organizarse es un trabajo casi clandestino. Dar pequeños pasos pero firmes, es un gran objetivo.

 

Leído 194 veces Modificado por última vez el Miércoles, 07 Noviembre 2018 12:31
Alan Lericino

Trabajador del estado. Militante sindical

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