Domingo, 13 Septiembre 2020 04:36

SIN BOLETO (2da Parte) Destacado

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SIN BOLETO







JORGE BENITO LUNA

 

MIS MEMORIAS EN EL GREMIO DEL TRANSPORTE AUTOMOTOR DE PASAJEROS

1971  -  1990

 

 

SEGUNDA PARTE

 

 Para Marzo del año 1973 la empresa nos estaba debiendo parte del sueldo, aguinaldo, horas extras y no querían dar los 6 francos no respetaban el CCT.

 

La situación en la empresa Centenera no daba para más, es así que en una asamblea se resuelve tomar la empresa y desplazar de su dirección al directorio y sus secuaces, los pequeños accionistas nos acompañaron y aceptaron que nosotros manejáramos   la empresa y se sumaron, se distribuyó las tareas, se eligió por votación un compañero para organizar cada área, en administración un administrativo, en técnica un mecánico, un consejo de trafico organizó los ramales con los pocos coches  que teníamos, la “caja” fue manejada por uno de los  recaudadores de ventanilla  y controlada diariamente por el cuerpo de delegados, los primeros días todos corrimos la coneja pero no se sacaba un mango, solo para el gasoil y el aceite, a los compañeros se les iba dando  de acuerdo a la  cantidad de su grupo familiar, todo se iba anotando para llevar un control estricto del dinero, sin fallas, nadie se llevaba una moneda de más, se rendía cuentas semanalmente.

 

En un par de meses empezamos a cobrar lo atrasado y  también fuimos reparando los  coches que estaban descompuestos en el fondo del corralón y eso ayudo a la paulatina recuperación de la empresa. Fue un período de alegría nos sentíamos fuertes, demostramos que los trabajadores podemos manejar una empresa y sacarla para adelante sin robar ni una moneda, me acuerdo cuando nuestro delegado Pablo Fredes trajo unos pequeños cartelitos que pegábamos en la puerta trasera arriba del timbre que decía, “Esta Empresa esta Funcionando bajo Control Obrero”, ¡¡Que grande cumpas, que emoción!!. 

 

El 30 de octubre de 1973 tuvimos una baja irremplazable, la triple A nos mato a nuestro delegado Pablo Fredes, todos sabíamos  que a cualquiera de los delegados  le podía pasar, estaba dentro de las posibilidades, la situación del país era muy complicada la AAA eran una amenaza cada vez mas peligrosa, Fredes tenía devoción  por su mamá, cuando podía la iba a ver, los asesinos lo esperaron a la madrugada en las cercanías del domicilio de su madre en un barrio de Ituzaingo, un vecino dice que lo vio, que Pablo iba jugando con una ramita, pegándole a los pastitos, se perdió en la oscuridad de la noche y de pronto los disparos, mas de cuarenta y cinco balazos apagaron su vida, pero no podrán borrarlo del recuerdo de sus compañeros del transporte, el es uno de nuestros  mártires, por eso cuando les contamos a nuestros compañeros jóvenes, lo que hoy está, las conquistas de nuestros derechos, hay que defenderlos por que ha costado la sangre de muchos compañeros como Pablo.

 

Algunos compañeros estaban en la JTP  Agrupación 17 de Octubre, tengo en el recuerdo a muy pocos, algunos les conocí el nombre y  otros solo  el apodo, el tordo Mars, Oscar Arca de la Costera Criolla, Osvaldo Salvide, Jorge Laudonio, el “rengo” Vázquez y otro compañero  de la línea 38 del que nunca supe el nombre le decíamos  el Dedo Mocho por que le faltaba una falange en un dedo de la mano.  

 

Las fechas se me escapan de la memoria al haber pasado tantos años, pero hasta el final del año 73 manejamos la empresa, se sintió mucho la ausencia de Pablo, pero seguimos para adelante y ya habíamos cobrado todos los sueldos atrasados y la empresa iba por el camino de la recuperación, cuando empezó a haber opiniones distintas, algunos planteábamos pelear para que la empresa vuelva ser Estatizada y otros para que se formara una Cooperativa, esa discusión empezó a ser cada vez más áspera, en una asamblea donde se iba a decidir que hacer con estas dos posturas, apareció lo inesperado, un tercer grupo, el de los pequeños  accionistas que estuvieron siempre de acuerdo con nosotros, ahora reclamaban y decían ser ellos los verdaderos dueños de la empresa, bueno nosotros les contestamos que ellos fueron también responsables de dejar fundir la empresa y contraer deudas por todos lados incluidos nuestros sueldos.

 

Estas discusiones y la división interna nuestra, fue aprovechada por  gobierno, que a través del  Ministerio de Transportes nos mando la intervención, a partir de ahí empezó a controlar y manejar la empresa  un  interventor  de apellido Carone y, en abril del 74 la pusieron en venta, el ramal de la 26 lo compraron accionistas de la Empresa 12 de Octubre línea 7, la 82 la compraron accionistas de la Empresa Malvinas Argentinas línea 95 y la 83 la compro Transportes Ciudadela línea 77, tiempo después desaparecieron la 82 y 83.

 

A todos nosotros nos repartieron en las tres líneas, a mi me toco quedar en la 26, que como ya había dicho la compraron accionistas de la línea 7 con su presidente José Pampin y el gerente Osvaldo Faitella, que se definían como Socialistas del sector de Estévez Boero y también eran accionistas  del Hogar Obrero, fueron elegidos delegados de los trabajadores de la línea en esta etapa el compañero Eduardo Pesqueira y  Domingo “minguito” Fiorenza.

Desde el Cordobazo y continuando en los años 70,  fue creciendo la organización de la clase trabajadora en su conjunto, los trabajadores del  transporte no fuimos ajenos a ese crecimiento, el protagonismo de las Agrupaciones fue fundamental para coordinar las luchas y la solidaridad en donde hubiera conflicto, la llegada del Dr Alberto J Cámpora al gobierno, en Córdoba como vicegobernador nuestro compañero Atilio López, dio un aire fresco a todas las organizaciones del campo popular, que después  lamentablemente se fueron frustrando  con los hechos ocurridos en Ezeiza cuando Perón volvió a la Argentina, luego con   el crecimiento  de agrupaciones de la derecha sindical como la Juventud Sindical Peronista de la República Argentina y  el Comando de Organización que se fueron metiendo en todos los sindicatos generando divisiones y enfrentamientos, todo esto y mas tarde  los crímenes de  la triple A fue complicando todo el panorama sindical y político en el país, la salida  de Cámpora del gobierno y luego con Perón se complicaron mas las cosas.

El limite fue el primero de mayo de 1974 cuando Perón sale al balcón para decir su discurso, con él salen López Rega  jefe de la triple A, Lorenzo Miguel, responsable  de la Juventud Sindical de la R.A, Brito Lima del Comando de Organización y Osinde organizadores de la masacre de Ezeiza.

 

Nosotros los del transporte estábamos entre las columnas de la Juventud Trabajadora Peronista de distintos gremios, no lo dejábamos hablar a Perón, le gritábamos “Que pasa general, que pasa general, esta lleno de gorilas el gobierno popular” y así cada vez que quería hablar le volvíamos a gritar, hasta que Perón se enojo y dijo “esos imberbes que gritan contra los trabajadores que se vayan” y nos echo de la Plaza, las sogas que las columnas de la JTP llevábamos para que no se nos metan provocadores empezaron a tironear por una de las Diagonales y en muy pocos minutos, mas de media plaza quedó vacía.

En mi caso particular tuve un tiempo de desorientación, tal vez de desilusión lo que me permitió tomar una decisión indeclinable, no volver nunca más al peronismo, tal vez por eso no participe de la Primera Interlineas del Transporte, que se fue forjando en los años  74  y  75. 

 

Conocí algunos de los  compañeros que encabezaron una  gran movilización, que según me contaron  pensaban tomar la UTA, la policía federal, la montada y  carros de asalto comenzaron a reprimir a los trabajadores, hubo mas de cien  presos, que luego empezaron a recuperar su libertad, pero cuatro de ellos organizadores de la Interlineas y que encabezaron la movilización quedaron detenidos, fueron los compañeros Néstor Montenegro delegado de la línea 151 militante del Partido Comunista, Henry Wasser delegado de Transportes Río Grande línea 5, Rosendo López delegado de los talleres Polvorines de Subterráneos de Buenos Aires y otro  compañero de apellido  Terruzzi  del cual  desconozco a que línea pertenecía.

 

Estos cuatro compañeros quedaron presos sin causa y los pusieron a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN) como acostumbraban hacer en aquella  nefasta época.

El golpe de estado sucedió  estando ellos presos y por lo tanto “blanqueados” tal vez por eso salvaron sus vidas aunque fueron brutalmente torturados, a Henry Wasser lo conocí después que salió de la cárcel, nuestro delegado Eduardo Pesqueira hizo gestiones ante el directorio de la línea 26 para que ingresara a trabajar en la empresa, a Henry le arrancaron los dientes con una pinza en las secciones de tortura, de él habla el Dr. Carlos Mariano Zamorano,  en su libro “Prisionero Político”, Zamorano es hasta hoy integrante de la benemérita Liga Argentina por los Derechos del Hombre,  cuenta él,  que  estaba preso celda de por medio con Henry, escuchaba los gritos cuando lo torturaban como que se hubieran ensañado con él en la cárcel de La Plata.

 

Los cuatro compañeros padecieron traslados permanentes para que sus familiares nunca los pudieran visitar, los paseaban por todas las cárceles del país, desde Rawsón  al Chaco, La plata, Córdoba. No me acuerdo en que año recuperaron su libertad.

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