Alan Lericino

Alan Lericino

Trabajador del estado. Militante sindical

Lunes, 19 Noviembre 2018 16:20

CHAU TRIACA ¿CHAU TRABAJO?

En esta semana fue anunciada la renuncia del Ex ministro de trabajo (y ex secretario de trabajo) Jorge Triaca. No se le buscara remplazo y su función será plenamente asumida por Dante Sica, el Ministro de la Producción y Trabajo,  quien quedo mejor posicionado en la reducción de Ministerios Nacionales[1] llevada adelante por Macri en plena negociación con el FMI, con el objetivo de lograr el déficit cero.

La Renuncia de Triaca era esperada hace muchos meses. Varios escándalos sacudieron su gestión, el más importante el de su empleada doméstica precarizada, la cual informo que hace varios años trabajaba en esas condiciones con la familia del ex funcionario. También el de intervenir sindicatos y beneficiarse económicamente con la misma como también instalar candidatos cercanos a su gestión. Con menos eco mediático también estuvo lo sucedido en su propia cartera laboral: ante una huelga por atrasos salariales de varios meses de trabajadores tercerizados de maestranza, Triaca contrató una empresa para que ingresara de noche a limpiar el Ministerio de Trabajo.

El hijo del ministro de trabajo de Menem y compañero de Macri en colegio Cardenal Newman, tuvo la cintura política para salir de esas situaciones. Sin embargo quedo debilitado hacia el interior del gobierno y quedó con una imagen pública muy desgastada. La gota que rebalso el vaso, fue la actualización de varias paritarias de gremios claves en la economía argentina, la cual fue criticada arduamente por la Unión Industrial Argentina (UIA). Este hecho, llevo a que se aceleren los tiempos y que Dante Sica fuese quien llevo adelante la negociación por el bono de fin de año con la CGT[2] y varias cámaras empresariales. Cerrando la etapa con la ya anunciada renuncia.

Lejos de preocuparnos por el destino del ex funcionario, los que nos interesa pensar es que implica para los trabajadores y trabajadoras de todo el país que el Ministerio de Trabajo deje de existir.

 Como primer cuestión a analizar es el desarrollo histórico del estado. La clase dominante (incluido el progresismo) intenta hacernos creer el carácter atemporal del Estado. Quiero hacernos creer que ha existido siempre, nos quiere hacer creer que nunca ha tenido un origen y que por ende, nunca dejara de existir. La forma que va tomando el Estado, se modifica según el nivel de conflictividad social, tanto a nivel local como internacional, y la relación de fuerza de las dos clases sociales fundamentales: la capitalista y el proletariado. Como se plantea hasta el momento, lejos está el Estado de ser una institución neutral, que se eleva por encima de ambas clases sociales. Dicho de una manera más simple "el estado NO somos todos y todas". El Estado es el modo organización política específica del sistema de producción capitalista y las instituciones que surgen en el -ya sean Ministerios, Secretarias, la forma de desarrollarse las elecciones- son la cristalización de la conflictividad social. Puede cambiar su forma pero no su contenido. Pueden dejar de existir algunos Ministerios, crearse nuevos, cambiar el modo en que se realizan las elecciones o incluso dejar de haberlas pero nunca perderá su carácter de clase. Nunca dejará de cumplir su función, la reproducción del sistema capitalista.

En relación a la reducción de los Ministerios en general y la de Trabajo en particular, nos perece correcto entender la situación como un nuevo ataque a las condiciones de vida de las trabajadoras y los trabajadores. Es por eso que lejos de defender la existencia de los Ministerios en abstracto, es decir más allá de la situación actual de la clase trabajadora, la desaparición de los mismos es una forma concreta en que se expresa la debilidad de nuestra clase y la avanzada del capital.

El Ministerio de Trabajo fue creado en un momento de alza de la lucha de clases a nivel mundial (Unión Soviética, Guerra Fría, etc.)  Y es una parte importante de la nueva etapa en la relación capital-trabajo que se abre en el país con el peronismo en el gobierno. El objetivo del Ministerio era regular los problemas laborales y de ese modo, institucionalizar parte del conflicto social. Lejos estaba de ser algo nuevo la mediación del estado entre obreros y patrones, pero sin duda, hubo un salto cualitativo (varios ejemplos se pueden encontrar sobre la mediación de Estado en conflictos laborales, por ejemplo, en el gobierno e Irigoyen. De igual manera, la represión a los trabajadores vigentes hasta nuestros días).

En oposición a aquellos años donde la burguesía había entendido de que “Es necesario saber dar(…)a tiempo que perder todo a posteriori”, la subordinación de Trabajo al ministerio de Producción, implica no solo la subordinación al Ministerio encargado de atender las problemáticas de los empresarios, a la quita de jerarquía del ministerio que regula las relaciones capital-trabajo (siempre dentro del ámbito capitalista) sino la tranquilidad de la clase dominante y la estabilidad de sus privilegios. Que el Ministerio pierda la jerarquía implica que las relaciones laborales sean entendidas desde el foco de los costos laborales y de la eficiencia, en oposición a verlo desde las condiciones de trabajo dignas y derechos laborales. La cuestión que hay de fondo, es la no necesidad de atender las problemáticas laborales, ya que el nivel de desempleo y de subocupación (los ocupados que, si bien tienen un empleo, buscan activamente otro) es del 9.6% y 16% respectivamente y ambos datos crecerán en los próximos meses[3].

La situación se agrava más aún cuando el gobierno nacional decide trasladas la Secretaria de Seguridad Social, junto a la ANSES, al Ministerio de Desarrollo Social. Esta cuestión implica que la seguridad social deja de estar relacionada con la vida laboral y pasa a ser entendida como un beneficio. Las jubilaciones, las cargas familiares, etc. ya no se entienden como un derecho laboral, se desliga de esta cuestión para ser algo similar a un “plan social”. Esta cuestión, sumada al traspaso de la ANSES, deja las puertas abiertas –sumado a la incesante necesidad de lograr el déficit cero del gobierno- a una futura re privatización de las jubilaciones o por lo menos, a la posibilidad de optar. Además, el traspaso de la ANSES, le brinda una inmensa fuente de recursos a la ministra Stanley, en un momento donde la crisis social se agiganta y a las puertas de un año electoral.

Por último, no tenemos que ver la quita de jerarquía de Trabajo como un hecho aislado contra los intereses de la clase trabajadora. Estos ataques, toman varias formas: la nueva ley de ART, la imposibilidad de la doble vía de indemnización ante un despido, la nueva baja de las jubilaciones votada en el Congreso, las modificaciones de los CCT, las paritarias en cuotas y por debajo de la inflación, el intento de reforma laboral y un sinfín de etc.

A modo de cierre, podemos mencionar que la conquista de derechos por parte de la clase trabajadora, le ha costado arduas luchas, prisión y sangre a consta de los distintos gobiernos. Sin embargo, la cristalización de estos derechos en el Estado es presentado por éste como su opuesto: una sesión de la clase dominante al proletariado.

En un periodo de ajuste que se encuentra en su etapa inicial, la defensa de los mismos resulta indispensable para garantizar una vida digna para las inmensas mayorías. Como ya es sabido, los derechos se defienden a diario, porque lejos se encuentran de ser eternos. El único modo de lograrlo, es por medio de la independencia de clase a la hora de tomar nuestras decisiones – de modo democrático- y conquistando las calles. El futuro, como siempre, se encuentra en nuestras manos.

 

 

[1] Decretos 801/2018 y802/2018.

 

https://www.boletinoficial.gob.ar/#!DetalleNormaBusquedaAvanzada/190818/20180905

 

https://www.boletinoficial.gob.ar/#!DetalleNormaBusquedaAvanzada/190820/20180905

 

[2] Sobre la firma del bono http://asambleadetrabajadores.online/index.php/component/k2/item/26-maldita-burocracia-maldito-bono

[3] Datos brindados por el INDEC

https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/mercado_trabajo_eph_2trim18.pdf

Miércoles, 07 Noviembre 2018 13:36

MALDITA BUROCRACIA. MALDITO BONO.

En el día de ayer nos enteramos por los medios que se otorgará al sector privado un bono de $5000 para fin de año. El mismo será en dos cuotas, una en noviembre y otra en enero. En contrapartida, queda en “suspenso” el anuncio de Paro General por parte de la CGT y se corre de la mesa la posibilidad de abrir las paritarias.

Con bombos y platillos fue anunciado el acuerdo entre el gobierno, los empresarios y la CGT. El mismo era producto de esta nueva Argentina, del “dialogo”, evitando gracias al “consenso”, el conflicto entre trabajadores y empresarios. Sin embargo, a las pocas horas de lo firmado, empiezan las dudas sobre lo acordado. Ya no se sabe si son $5000 o “hasta” $5000. Tampoco si es obligatorio o solo para los sectores y empresas que lo puedan pagar. Todo depende de la letra chica de un decreto del ejecutivo.

Otorgándole el beneficio de la duda, teniendo plena confianza en el acuerdo tri partito de ayer, sabemos que no es suficiente. Sabemos que no alcanza.  Conocemos los salarios de hambre que tenemos (¿o padecemos?). En un año donde la inflación va a superar el 45%, y con muchos acuerdos paritarios que el gobierno y la burocracia hicieron cerrar en un 15%, lo que necesitamos es re abrir las paritarias. Bienvenido el bono pero no es suficiente. Más aún porque no queda como parte de nuestro sueldo, es por única vez.

Además, el bono es únicamente para el sector privado (ni siquiera para la totalidad del mismo), es decir que se deja afuera del bono no solo a los trabajadores del estado (a nivel nacional, provincial y municipal), sino que también a los trabajadores/as precarizados/as, que obviamente son los que tienen los salarios más bajos, las peores condiciones de laburo y que no tienen ninguna paritaria. Tampoco a los jubilados/as.

El bono tiene dos funciones claves: por un lado, defender la tasa e ganancia de los empresarios. En un momento de recesión económica, somos los que vivimos de nuestro salario quienes tenemos que sufrir el ajuste. Por el otro, descomprimir la situación social para un fin de año que viene caliente. Es por eso que se llegó a un acuerdo. No nos olvidemos que hace varios días que la Unión Industrial Argentina (UIA) venía reclamando al gobierno que Triaca no permitiría paritarias que llegaran al 40%[1], lo cual deja bien en claro porque el bono fue firmado por Sica, nuevo ministro de Producción y Trabajo. También es importante destacar que hace unos pocos días fue dejado de lado el proyecto por el cual se solicitaba declaraciones juradas a los principales gremialistas del país, ya que no se sabía de donde provenía su riqueza[2]. A buen entendedor, pocas palabras.

 Por último, para demostrar lo insuficiente de este bono y la necesidad de abrir las paritarias, solo basta ver los datos oficiales del gobierno. Según el INDEC, en septiembre, una pareja con dos hijos menores, necesitaba $22558 para no ser pobre[3]. Lejos de querer una vida llena de lujos, solo queremos vivir dignamente con nuestras familias. De nuestra organización y lucha depende. De recuperar los Sindicatos de la burocracia[4] para poder avanzar hacia la vida que nos merecemos.

 

 

[1] http://www.infogremiales.com.ar/la-union-industrial-argentina-pidio-al-gobierno-encauzar-las-paritarias-para-que-no-lleguen-al-40/

[2] https://www.infobae.com/politica/2018/11/01/el-gobierno-ya-no-quiere-que-los-sindicalistas-hagan-publico-su-patrimonio/

[3] https://www.lanacion.com.ar/2184875-una-familia-necesito-22558-no-ser-pobre

[4] http://asambleadetrabajadores.online/index.php/component/k2/item/25-burocracia-sindical-la-patronal-adentro-del-sindicato

La burocracia sindical está muchas veces conformada por trabajadores que representan los intereses de la patronal o, directamente, por los jefes de los distintos sectores, generalmente cercanos a oficinas de Personal o Recursos Humanos. Es más, su crecimiento en el ámbito laboral está, en la mayoría de los casos, directamente relacionado con su crecimiento en el ámbito sindical.

La burocracia: Hacen que Hacen

Es importante también que entendamos cuales son las funciones que cumplen estos burócratas que ocupan el Sindicato: representar los intereses de los trabajadores y al mismo tiempo contenerlos. Es decir, representan ciertas necesidad o reivindicaciones de los trabajadores, pero no van a permitir que superen ciertos limite o que los consigan de forma autónoma, por fuera de la estructura sindical que ellos controlan. Por ejemplo, van a luchar por un aumento salarial pero no por uno que sea igual a la inflación, sino por uno por debajo y en cuotas, que no supere un promedio pre-establecido con el gobierno y/o la patronal. Esta es otra de sus características fundamentales: se adapta a las necesidades políticas y económicas del gobierno de turno y de los empresarios. Obviamente no lo hace de manera gratuita, sino a cambio de grandes beneficios, ya sean cargos en una lista, fondos para las obras sociales, millones de pesos, impunidad en la justicia, etc. En los niveles más bajos de la estructura, estos beneficios pueden ser tanto materiales como simbólicos; desde no tener que ir a trabajar o no tener tareas asignadas hasta cobrar más por desarrollar exactamente la misma tarea. Incluso, en muchas oportunidades deciden quién se incorpora a trabajar y quién no. Es por esta última característica mencionada, su dependencia absoluta del Estado, que muchas veces, con el paso de los años, podemos ver cómo defienden intereses, que, en principio, parecen opuestos. Es la burocracia sindical la que apoyó y favoreció la tercerización laboral (incluso lucra con la misma) pero es la que, según el contexto, pide el pase a planta permanente. Es la que pide mejores condiciones de trabajo, pero la que firma Convenios Colectivo que cada vez ceden más derechos.

La burocracia sindical también hace que "lucha". Estas dos funciones que mencionábamos más arriba, en momentos de crisis económicas como las actuales agudizan sus contradicciones. Es por eso, que para no perder la legitimidad que poseen ante sus bases, y buscando evitar que surjan nuevos burócratas que quieran ocupar su lugar, no les queda otra alternativa que salir a luchar. No con el objetivo de ganar un conflicto, si es que tiene la fuerza para hacerlo, sino para descomprimir el malestar entre los afiliados. Sin embargo, van a ser cuestiones aisladas, sin un plan de lucha escalonado, que busque la mayor participación posible de los compañeros con el objetivo de triunfar en el conflicto. Y ante la mínima concesión de la patronal, o cuanto sientan que no van a pagar un costo político, buscaran desmovilizar y volver al orden establecido.

¿Centrales obreras?

Podemos mencionar como ejemplo la constante postergación de Paros Generales por parte de la CGT. No solo que lo posterga lo máximo posible, sino que cuando los convocan, son “paros domingueros”, ya que buscan que los trabajadores se queden en sus hogares sin hacer nada. También podemos mencionar como parte de la CGT y algunos sectores de una de las CTAs, luego de las históricas jornadas por la legalización del aborto y en pleno debate por la aplicación de la Educación sexual Integral (ESI), deciden ir a Lujan, dando una importancia primordial a la Iglesia, la cual viene siendo cuestionada con cada vez más fuerza por gran parte de la población. El objetivo es claro: desmovilizar. Quitar del centro de la escena a los trabajadores y trabajadoras, tratando de ocultar el lugar protagónico que tiene la organización y la lucha en defender los puestos de trabajo y los derechos laborales.

De manera distinta podemos ver a las CTAs, que llaman casi de manera constante a Paros o Movilizaciones (ambas instancias suelen ser pequeñas), sin embargo las mismas son planteadas de manera aislada, sin ser parte de un plan de lucha que las englobe y desalentando la participación de los trabajadores/as de base de los distintos sectores. Estas movilizaciones suelen ser protagonizadas principalmente por la estructura del sindicato, alentando la desmovilización. Además, gran parte de las mismas suele estar relacionada a las necesidades partidarias y electorales del PJ y no a los intereses de todos y todas las laburantes.  No está de más mencionar que por consecuencia de esto, la CTA se encuentra partida en tres, lo cual implicó que en este año haya tres elecciones, las cuales se encuentran impugnadas mutuamente. Por cuestiones como esta resulta un absurdo poner como principal consigna la “unidad”, ya que la realidad demuestra que a pesar del brutas ajuste, lo que se prioriza es la disputa por el aparato, la caja y las elecciones del 2019 y no enfrentar al gobierno

Por caminos distintos se llega al mismo resultado: Centrales que priorizan los intereses de sus conducciones y el de los partido políticos que integran. Dejando de lado los intereses comunes de todos los trabajadores, más allá de su identidad política. No fomentando la participación de los trabajadores en las movilizaciones (uno haciendo que se queden tomando mate en su casa y otros solo haciendo participar a los delegados) y mucho menos aún, decidiendo de manera democrática las instancias de lucha.

 

Los desafíos y las tareas

Nuestro objetivo es poder entender el funcionamiento de la burocracia para poder liberarnos de ella y recuperar nuestras herramientas gremiales. Para lograrlo, hay que participar de la vida gremial y dejar en claro cuáles son las tareas que ellas llevan adelante. Para esto, es necesario democratizar a las mismas, intentando que la mayor parte de los compañeros participen, discutiendo y decidiendo en Asamblea todo lo que consideremos necesario, nunca dejando de lado la independencia política. Pero es un proceso largo que no se da de un día para otro. Ejemplos de persecución contra la organización independiente, tanto de la patronal como de la Burocracia Sindical, son recurrentes en este contexto de embrionaria respuesta ante el ataque de la clase dominante. Más aún en las puertas de un año electoral. 

El desafío es enorme. La responsabilidad y el deber de llevarlo adelante, también. Comenzar a agruparnos es una primera tarea. Organizarse es un trabajo casi clandestino. Dar pequeños pasos pero firmes, es un gran objetivo.

 

Miércoles, 31 Octubre 2018 21:07

743 ASESINATOS LABORALES EN 2017

La Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), dio a conocer hace unos pocos días el informe en el cual se brinda información sobre muertes, accidentes y enfermedades profesionales[1]. Es fundamental tener en cuenta que todos los datos aumentan al considerar a los trabajadores/as precarizados/as y en negro, ya que los mismos son dejados de lado en la publicación oficial.

Las muertes aumentaron un 5% en relación al año anterior y es la primera vez que suben en los últimos seis años. El índice de laburantes fallecidos por cada millón de trabajadores cubiertos en el sistema mostraba caídas desde 2011. El incremento se debe a los accidentes fatales en sectores como finanzas, minería, transporte, agropecuario y comercio, el indicador ascendió de 76,5 a 79,2 el año pasado.

En el mismo informe nos dice que se declararon 570.688 casos por lesiones por causa de accidentes laborales o enfermedades profesionales. “Cuando se desagrega el total de notificaciones según el tipo de evento, el 67,5% fueron accidentes de o en ocasión de trabajo, el 23,8% accidentes in itinere, el 2,4% enfermedades profesionales y el 6,3% constituían reagravaciones. En el conjunto de los casos notificados, la forma de ocurrencia más frecuente de los accidentes fueron las pisadas, choques o golpes por objetos (25,3%), las caídas de personas (22,2%) y los esfuerzos excesivos (13,5%)”.

Desde la SRT tratan de buscar un lado positivo a la información y destacan que “bajó la accidentabilidad laboral en las principales actividades económicas”. Sin embargo el abogado laboralista Gastón Valente, perteneciente a la CTA de los Trabajadores, menciona que “La reducción no es consecuencia de los métodos de prevención de riesgos y del correcto funcionamiento del sistema”. La disminución es “una consecuencia de los problemas estructurales del sistema de riesgos de trabajo que subregistra enfermedades profesionales y no incrementa los niveles de cobertura así como de los de desajustes macroeconómicos observados desde el año pasado”. “Ante una enfermedad no reconocida o rechazada, no existe prevención de riesgos, y su cobertura queda a cargo del trabajador, a través de su obra social o sistema público. El descenso en las estadísticas del reconocimiento de las enfermedades profesionales no es una buena noticia”[2]. Como deja bien en claro, a disminuir el trabajo por las consecuencias económicas de la recesión y el rechazo de los empleadores y aseguradoras a reconocer varias enfermedades generadas por el trabajo, el número desciende.

JOVENES Y EN PELIGRO

Lejos de lo que sale en los medios masivos, los jóvenes no somos peligrosos. Es justo lo contrario; los jóvenes estamos en peligro. La mayor cantidad de accidentes corresponde a los jóvenes entre 25 y 29, con un total del 16,9% del total de las notificaciones. Seguido por el grupo de 30 a 34 años con el 16,1%. Estos datos no son casuales, esto se debe a que los y las jóvenes, representan el porcentaje más alto de desocupación. Los hombres sin trabajo hasta 29 años de edad representan un 27,5% y las mujeres de la misma edad el 24,8%.[3] Como podemos ver, desocupación-accidentes-juventud, son variables que van de la mano. Los trabajos con más riesgos y en peores condiciones son para el grupo etario donde mayor desocupación hay. Uno de cada cuatro jóvenes hasta 29 años, no tiene empleo.

“En todos los grupos etarios la proporción de hombres accidentados fue mayor a la de las mujeres (72,6% y 27,4% a nivel general), con una diferencia máxima en los más jóvenes: entre quienes tenían 16 a 19 años, el 85,4% de las notificaciones correspondían a varones y en el de 20 a 24, el 81,7%.”

MUJERES TRABAJADORAS

“En 2017, el 62% de la población cubierta eran varones, mientras que las mujeres representaban poco más del tercio restante. En relación al total de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales (AT y EP) con días de baja laboral, el 79% correspondió a varones y apenas el 21% a las mujeres. La estructura de la población cubierta según grupos de edad mostró similitudes entre ambos sexos. Los jóvenes de 16-19 años representaban el 1% del total de trabajadores en cada sexo. Este valor ascendía al 7%-9% en el grupo de 20-24 años de mujeres y varones, respectivamente, hasta alcanzar el valor máximo de 15% en el grupo de 35-39 años. Desde los 40 años en adelante, se iniciaba la tendencia descendente conforme avanzaba la edad del trabajador”

La diferencia en la cantidad de hombres y mujeres accidentados es una clara muestra de quienes realizan principalmente el trabajo “en negro”. Esto se debe que son las mujeres las que principalmente trabajan como empleadas domésticas, el sector de mayor nivel de informalidad y peor salario. En este rubro el empleo precario informal llega al 76%. Las mujeres  realizan las tareas de cuidados, servicios y empleos domésticos, que no son remuneradas y reproducen la mano de obra del trabajador de un día para el otro, indispensable para poder ir a la mañana siguiente a la oficina o el taller. Según la Encuesta Permanente de Hogares de marzo de 2017, el 39% de las mujeres trabaja en el sector informal (contra el 34% para los hombres). Los hombres también tienen la mayoría de los empleos del sector formal (56%) y la mayoría de los empleos formales de tiempo completo (65%).

Obviamente, al no estar registradas tampoco tienen el derecho a jubilarse. La reforma previsional  puso sobre la mesa que son las mujeres las que en su mayoría recurren a las moratorias jubilatorias porque son las más precarizadas. Las moratorias permitían jubilarse a las personas que no habían realizado la cantidad de aportes requerida por el Estado. El 86% de las personas que accedieron a esa moratoria fueron mujeres. La falta de aportes  obedece, en la mayoría de los casos, a las tareas domésticas no remuneradas -como ser ama de casa y criar a los hijos.

Por su parte, lxs travestis y trans desnudan otra terrible realidad. Los niveles de inserción laboral son desesperantes –los pocos datos que se conocen de ellxs- exponen que solo el 1%  consigue empleo formal. Esto hace que se vean obligadxs a prostituirse para poder sobrevivir. La esclavitud sexual que deben soportar para poder llevar un plato de comida a la casa,  explica  por qué su expectativa de vida no supera los 35/40 años. Obviamente no hay estadística de la SRT sobre este tema.

¿Acceso a la justicia o industria del juicio?

Desde las cámaras empresariales y el gobierno, se viene denunciando la “industria del juicio”, la cual influye en la productividad de la empresa, en el nivel de desempleo y en la no capacidad de planificación de los empresarios. Incluso, llegan a afirmar que eliminando “la industria del juicio” se crearan nuevos empleos ya que bajaran los “costos laborales”. De manera indirecta, buscan echarnos la culpa a los trabajadores y trabajadoras de la desocupación, intentando hacernos responsables de la miseria planificada por defender nuestros derechos[4]. Por eso, desde su punto de vista e intereses, era necesaria una nueva ley de Riesgo del Trabajo (la número 27.348). Incluso, el derecho a reclamar una indemnización por la reparación de los daños derivados del trabajo ya fue reducida durante el gobierno anterior. La ley se modificó durante el gobierno del Frente Para la Victoria con el apoyo del PRO, eliminándose la “doble vía” que permitía al trabajador cobrar la indemnización de la ART y, al mismo tiempo, recurrir a la justicia civil.

 Desde la SRT celebran que “cayó 36% la litigiosidad en el segundo trimestre de 2018”[5]. Sin embargo, que haya disminuido la cantidad de juicios no quiere decir que haya disminuido el nivel de accidentes. Lo que ocurre es que con esta nueva ley se limita el acceso directo a la justicia por parte de los trabajadores. En gran parte se debe a que se estableció que, antes de iniciar un potencial juicios,  los trabajadores deberán pasar por una comisión médica. Ésta tiene la potestad de establecer si la enfermedad deriva de un vínculo laboral. En caso de no ser reconocida, el propio trabajador será el encargado de cubrir los costos de su recuperación.

Más allá de los argumentos oficialistas y empresariales, con la nueva ley no aumentó el nivel de empleo. Es más, lo que ha aumentado es la desocupación y la pobreza en todo el país. Hasta aumentaron  las muertes de los trabajadores con la nueva ley.  Resulta obvio hasta para el más necio que la creación de empleo depende de cuestiones macro económicas que trascienden a la mencionada ley y a los juicios laborales. Incluso el número máximo de asegurados en este sistema de riesgos del trabajo son previos a esta ley, son de la ley anterior que promovía la “alta litigiosidad”. El número máximo de trabajadores asegurados se da en el 2015, llegando a los 9.869.790. A partir de entonces, comienza a disminuir[6], dando como resultado más desocupación y trabajo precario.

El nivel de empleo, al igual que el crecimiento de la economía, en nuestro país se encuentra relacionado de manera directa con el precio internacional de las materias primas y alimentos que se exportan, y no con la exigencia plena de nuestros derechos laborales, ya que el estado se apropia de una gran cantidad de dinero vía impositiva, la cual distribuye de manera directa e indirecta a otros sectores que, a diferencia del agrario, no son competitivos y necesitan distintos tipos de subsidios para seguir existiendo.

Como se desprende de lo recién mencionado, una disminución de la litigiosidad no bajara los costos de producción de los empresarios (principalmente de las pymes, las cuales son utilizadas como caballito de batalla por las trasnacionales) ni generará más empleo, sino que hará crecer las ganancias de todo el empresariado, empezando por las aseguradoras.

 

¿Por qué hablamos de asesinatos laborales?

Resulta difícil considerar como un simple “accidente” las muertes de cientos de trabajadores. Sus fallecimientos son ignorados, como también son desconocidas sistemáticamente las exigencias de condiciones dignas para trabajar. Llamemos a las cosas por su nombre, son asesinatos laborales. La “desinversión” en condiciones de seguridad e higiene por parte del Estado y los empresarios nos cuesta diariamente la vida.

La mayoría de estas muertes no son públicas. Solo en algunos casos, en donde hay cierto nivel de organización por parte de los trabajadores/as, salen a luz sus nombres y sus vidas. Menos públicas aún son las declaraciones de la patronal. Las pocas veces que la presión los lleva a expedirse, siempre se responsabiliza al trabajador por su propia muerte: “no siguió los protocolos de seguridad”, “no estaba capacitado”, “estaba borracho y drogado”, etc. Jamás se ponen en discusión los ritmos de trabajo y las condiciones laborales, el estado o la falta del equipamiento, la posibilidad de contar o no con ropa adecuada. Mucho menos, llega a ser cuestionado el objetivo de maximizar la ganancia de los capitalistas.

En estos momentos en que se profundiza el ajuste económico, cobra mayor protagonismo la discusión sobre los derechos de los trabajadores ya que a partir de su delimitación o eliminación se busca mantener la tasa de ganancia de los empresarios. Este es el caso del derecho a reclamar una indemnización por la reparación de los daños derivados del trabajo. Los defensores de la patronal afirman que hay un nivel de litigios muy alto, que es necesario reducirlo. Pare ellos, nuestra vida son “costos laborales”. De nosotros depende que hagamos valer los derechos conquistados y seguir avanzando hacia la vida digna que nos merecemos.

 

 

[1] Informe Anual de Accidentabilidad Laboral 2017https://www.srt.gob.ar/estadisticas/anuario/Informe%20Anual%20de%20Accidentabilidad%20Laboral%20-%20A%C3%B1o%202017.pdf

 

[2] http://www.infogremiales.com.ar/el-ano-pasado-743-trabajadores-fallecieron-por-accidentes-laborales/?fbclid=IwAR11WYQ1VF8FiCiKvnCwebj719MHgMWTTdzK3Elw4fZdfh-BuA6Q9JQ6wT8

[3] Datos INDEC, 2do trimestre 2018

[4] Los mismos argumentos son utilizados para justificar la reforma laboral.

 

[5] https://www.srt.gob.ar/index.php/2018/10/26/informe-srt-cayo-36-la-litigiosidad-en-el-segundo-trimestre-de-2018/

 

[6] En el año 2004 había 5.107.000 trabajadores asegurados en el sistema, lo que fue aumentando en forma paulatina año tras año, 5.718.000 en el año 2005, 6.449.000 en el año 2006, 6.986.000 en el año 2007, 7.637.000 en el año 2008, 7.814.000 en el año 2009, 7.855.000 en el año 2010, 8.177.000 en el año 2011, 8.526.000 en el año 2012, 8.734.000 en el año 2013, 8.967.000 en el año 2014, llegando al pico máximo histórico en Argentina de trabajadores afiliados al sistema el 1/12/2015 con 9.869.790, a partir de allí comenzó la declinación a 9.784.400 en 2016.

http://www.ladefensa.com.ar/La%20Defensa%2010/informe-especial-sobre-la-ley-de-riesgos-del-trabajo.,-por-gaston-valente-.html

Martes, 09 Octubre 2018 00:24

CAMBIEMOS Y UN NUEVO DESPILFARRO: EL G20

La velocidad para otorgar aumentos del gobierno nacional resulta inverosímil. Siempre atentos a las necesidades que surgen, con una vocación de resolver problemas pocas veces vista. Un problema, una solución. Millones de pesos y dólares. Lamentablemente no estamos hablando de nuestras paritarias, sino de nuestro dinero, que está siendo otorgado a distintas empresas (sin importar que sean amigas o no). Así lo indica el boletín oficial, firmado por Marcos Peña y Rogelio Frigerio[1].

Al bochornoso cobro retroactivo por las pérdidas que genero la devaluación a metrogas, hay que sumarle el ajuste del 35% a OYMYAKON S.A. – FYN S.A. UNIÓN TRANSITORIA (C.U.I.T. N° 30-71612723-7) equivalente a $ 262.437.146,84 por la organización del G 20 en nuestro país, los días 30 de noviembre y 1 de diciembre. En total, ya suman más de $1.000 millones destinados por el gobierno. ¿Y el déficit cero? Parece que para algunos asuntos no importa.

Lejos de preocuparse por la situación de miseria planificada en la que vivimos, desde el gobierno de Macri continúan, al igual que todos los gobiernos, beneficiando a los ricos. Continúan beneficiando a los empresarios - locales e internacional- y a los gobiernos que los representan. ¿Que solución nos traerá a los trabajadores y trabajadoras el G20, el FMI o el presupuesto de ajuste que también firmaran los gobernadores? NINGUNA. Muy por el contrario, traerá más ajuste, despidos y paritarias a la baja.

Solo la solidaridad y organización entre laburantes podrá ponerle fin a la miseria, al hambre y a este negocio para pocos y pocas.

 

[1] Decisión Administrativa 1651/2018 https://www.boletinoficial.gob.ar/#!DetalleNorma/193388/20181008

Miércoles, 03 Octubre 2018 14:04

DEFENDAMOS LOS PUESTOS DE TRABAJO EN EL ESTADO

Desde antes incluso de asumir la presidencia, el discurso de Macri en contra de  los trabajadores y trabajadoras del estado se hacía escuchar. Al asumir, se potenció. A las acusaciones de ñoquis, de trabajar poco o ser todos familiares de la ex presidenta, se lo sumaron los despidos y la amenaza constante de los mismos, llevando adelante esta tarea el Ministro de Modernización Andrés Ibarra.
 
A los despidos masivos en muchísimos organismos –facilitados por la gran cantidad de contratos basura existentes-, se les suman los despidos a goteos, el vaciamiento de varias áreas, sub ejecución de presupuestos y las paritarias en cuotas y por debajo de la inflación que el propio gobierno mide. Lamentablemente, los trabajadores y trabajadoras del estado partimos de una grilla salarial muy baja, atrasada hace varios años, y la paritaria del 15% en tres cuotas ya se la comió la inflación. Quedó más atrás aún con el inmenso aumento del dólar en los últimos días.  
 
Además de esta miseria salarial, el gobierno nacional recortó las horas extra y los viáticos. Con la excusa de que hay que bajar gastos y aumentar la productividad, se sigue golpeando el salario real de los trabajadores y trabajadoras. Sumado al congelamiento de concursos públicos aprobados hace varios años, negando la estabilidad laboral. Es decir, negando el pase a planta permanente.
 
El desafió que tenemos por delante es que podamos encontrar nuestros intereses comunes, nuestras necesidades comunes, que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa o tenemos de distinto. Que los trabajadores, los humildes, los explotados, los pobres, los oprimidos somos el terror de los poderosos y por eso nos dividen. Entender que tenemos más en común con cualquier trabajador, que con un terrateniente o empresario. Cuando entendamos eso, cuando lo podamos llevar a la práctica, cuando la unidad en acción y la independencia del gobierno de turno sea el piso para organizarnos, el mundo en el que vivimos se parecerá mucho más al mundo que soñamos y nos merecemos.